La elección de la pareja correcta

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Toda elección consiste en ejercer una capacidad de juzgar entre ciertos atributos, objetos, razones, etc., que se bifurcan en distintas opciones, todas dispuestas a ser seleccionadas a través de nuestra percepción e intelecto, según el contexto lo plantee.

Existe un momento en la vida de cada ser humano en el cual, emerge desde nuestro interior, aquel deseo o instinto gregario natural, que nos susurra subrepticiamente, que ha llegado la hora de compartir nuestra vida con alguien más. Generalmente es aquí, cuando nuestra capacidad de elección, surge para enjuiciar aquellos pros y contras acerca de aquellas personas las cuales, consciente o inconscientemente, consideramos como compatibles hacia nuestro ser.

Formalizar un compromiso de pareja, como un ejercicio de elección, pretende ser un acto de libre albedrío y oportunidad de decisiones. Por ello, será razonablemente necesario que la persona quien elige, se permita hacerse consciente del acto en sí mismo, y sopese todos los pros y contras del delicado asunto.

El hecho de encontrar la pareja ideal, no existe como tal, pues como expresan las ideas del psicólogo Nathaniel Branden, solo si aprendemos a amarnos y ser felices en nuestra justa medida, y a su vez, encontramos a aquella otra persona, aquella pareja que se ama y es feliz por ser tal cual es, solo entonces, se ejecutará aquel concepto que suena a frase cliché, “amarse y amar a otro(a) con una sana autoestima, para dar y recibir en partes iguales”.

De esta manera, dos personas, con un sano amor propio, sin egoísmo ni exigencias desmedidas, estarán dispuestas a no a demandar el uno del otro, el colmar un vacío interior con ingentes cantidades de felicidad ajena, sino antes bien, cada uno será capaz de conferir al otro, aquello que le sobra de su amor propio, forjando un acuerdo de manera tácita, del compartir la felicidad, sin egoísmo ni vanidad, bajo una perspectiva 50/50, o dicho de otro modo, el concepto del ganar-ganar.

Por lo tanto, la elección de una pareja para toda la vida, depende en gran medida de, cuan profundamente nos conozcamos, aceptemos y nos amemos a nosotros mismo en primer lugar, y por ende, cuanto nos respetemos en relación a los demás, no buscando jamás, el hecho de caer en malsanas comparaciones, en relación a atributos de otras personas, sino de mantener una considerada perspectiva de sana autoestima y valor propio, lo cual nos permita situarnos en un orbe real de opciones y oportunidades dentro del plano del optimismo y de la libertad, desde el cual, cada ser humano, tiene el total derecho de amar y ser amado, solamente por ser tal cual es.

Si buscamos y reclamamos en el (la) otro(a), exijámonos primero a nosotros mismos, aquello que desearíamos recibir. Amando en primer lugar, a nuestro ser interior, y siendo capaces de ser felices per sé, dado que por lógica, jamás otra persona será capaz de llenarnos, existiendo en nosotros, aquel profundo vacío existencial, como legado de una baja autoestima.

Sin embargo, si logramos el ansiado desarrollo personal, al cual todo ser humano está llamado a alcanzar, desde que nace en este mundo, estableciendo los parámetros de una sana autoestima, solo así, seremos capaces de compartir aquello que abunda en nuestro ser más íntimo, felicidad, paz interior y por ende, como un acto reflejo, recibiremos sin reproches la misma cantidad de aquello que somos capaces de dar y compartir con nuestra pareja.

Que tengan una excelente semana, y Dios mediante nos encontraremos en un próximo artículo!!

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Dr. Jorge Alex Pedraza Medina

Autor desde:  8 octubre, 2017

Psicoterapia orientada hacia niños, adolescentes y adultos con enfoque Humanista Integrativo, 15 años de experiencia a nivel Prevención, Diagnóstico e Intervención Clínica.

Psicólogo Clínico para BISA SEGUROS S.A.
Psicólogo Clínico para NACIONAL SEGUROS VIDA Y SALUD S.A.
Psicólogo Clínico para ALIANZA Grupo Asegurador