Preeclamsia y eclampsia, las presiones de un embarazo

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La preeclampsia (con o sin eclampsia) aparece después de la semana 20 de embarazo

La preeclampsia es la tensión arterial elevada que se acompaña de proteínas en la orina y que se desarrolla después de 20 semanas de gestación. La eclampsia son convulsiones que se producen en las mujeres con preeclampsia y que no tienen otra causa.

Entre el 3 y el 7% de las mujeres embarazadas desarrollan preeclampsia (toxemia del embarazo). En la preeclampsia, el aumento de la presión arterial se acompaña de la pérdida de proteínas por la orina (proteinuria). Sin tratamiento, la preeclampsia puede causar convulsiones (eclampsia) de repente; la eclampsia se presenta en 1 de cada 200 mujeres que tienen preeclampsia, y suele ser mortal si no se trata con rapidez.

La preeclampsia (con o sin eclampsia) aparece después de la semana 20 de embarazo y por lo general antes del final de la primera semana después del parto. Una cuarta parte de los casos ocurren después del parto, por lo general dentro de los primeros 4 días, pero a veces hasta 6 semanas después del parto.

La preeclampsia puede causar que la placenta se desprenda y el bebé nazca antes de tiempo, aumentando el riesgo de que presente problemas poco después de nacer.

Entre los síntomas se presenta hinchazón en las manos y los pies de la mujer y si la preeclampsia es grave y no se trata, puede sufrir convulsiones (eclampsia) o lesión orgánica.

Dependiendo de la gravedad de la preeclampsia, el tratamiento puede incluir reposo en cama, hospitalización, fármacos para bajar la tensión arterial o la provocación del parto tan pronto como sea posible.

Se desconoce la causa de la preeclampsia. Pero es más frecuente entre las mujeres que:

-Están embarazadas por primera vez -Están gestando dos o más fetos -Han tenido preeclampsia en un embarazo anterior -Tienen familiares que han tenido preeclampsia -Padecen obesidad -Padecen de presión arterial elevada o sufren un trastorno en los vasos sanguíneos -Presentan un trastorno de la coagulación sanguínea -Son menores de 17 años o mayores de 35 años

Algunas mujeres no experimentan síntomas. En otras, la preeclampsia causa acumulación de líquidos (edema), especialmente en las manos y la cara, alrededor de los ojos, pero también en los pies.

En algunas pueden aparecer diminutos puntos rojos (petequias) en la piel, lo que indica sangrado cutáneo. Las mujeres afectadas pueden sentirse nerviosas.

Si es grave y no se controla adecuada y oportunamente la preeclampsia puede dañar órganos como el cerebro, los riñones, los pulmones, el corazón o el hígado. En estos casos, las mujeres afectadas pueden sufrir dolores de cabeza, visión distorsionada, confusión, dificultad para respirar, dolor en la parte superior derecha del abdomen (sobre el hígado), vómitos u otros síntomas. La preeclampsia puede causar pocos síntomas perceptibles durante cierto tiempo y de repente empeorar y causar convulsiones (eclampsia).

Se diagnostica preeclampsia cuando una mujer presenta:

-Síntomas característicos del trastorno, como dolor de cabeza, hinchazón alrededor de los ojos y, especialmente, hinchazón de las manos -Aumento de la tensión arterial durante el embarazo -Presencia de proteínas en la orina

Los médicos realizan análisis de sangre y orina para confirmar el diagnóstico, determinar la gravedad de la preeclampsia y comprobar la lesión orgánica. Asimismo, comprobar la frecuencia cardíaca del feto. Se realiza una ecografía para revisar otros signos de bienestar del feto, como los movimientos, la respiración y el tono muscular.

La preeclampsia puede provocar el síndrome HELLP, que puede causar síntomas similares y es una complicación del embarazo que amenaza la vida, por lo general considerado como una variante de la preeclampsia. Ambas condiciones ocurren generalmente durante las últimas etapas del embarazo o, a veces, después del parto.

El síndrome HELLP puede ser difícil de diagnosticar, sobre todo cuando la presión arterial y proteína en la orina no están presentes. Sus síntomas se confunden a veces con gastritis, gripe, hepatitis aguda, enfermedad de la vesícula biliar, u otras condiciones.

La tasa de mortalidad global del síndrome de HELLP está alrededor del 25%. Es por eso que es crítico que las mujeres embarazadas estén conscientes de esta condición y sus síntomas para que puedan recibir un diagnóstico y tratamiento tempranos.

La preeclamsia puede provocar que la placenta funcione de forma. Los recién nacidos de mujeres con este problema tienen de 4 a 5 veces más probabilidades de tener problemas poco después del parto que los de las mujeres que no presentan esta complicación.

El parto es el mejor tratamiento, pero los médicos deben sopesar el riesgo de un parto prematuro frente a la gravedad de la preeclampsia. Por lo general, se provoca el parto tan pronto como sea posible en las siguientes situaciones:

-Eclampsia -Preeclampsia grave si la gestación ha durado más de 34 semanas o si los pulmones del feto están maduros -Empeoramiento del daño orgánico en la mujer -Problemas en el feto Si el parto se puede demorar, en gestaciones de 32 a 34 semanas, las mujeres reciben corticoesteroides para ayudar a madurar los pulmones del feto. Si el embarazo ha durado más de 36 o 37 semanas y la preeclampsia es leve, se recomienda inducir el parto.

El bebé puede nacer por cesárea, que es la manera más rápida, a menos que el cuello uterino esté lo bastante dilatado para permitir un nacimiento rápido por la vagina. Un parto rápido reduce el riesgo de complicaciones para la mujeres y para el feto. Si la presión arterial es elevada, se pueden administrar fármacos para disminuirla.

Después del parto, a las mujeres que han sufrido preeclampsia o eclampsia se les vigila para evitar crisis convulsivas. A medida que su estado de salud va mejorando de forma gradual, se las estimula a aumentar sus actividades. Normalmente, acuden a revisión médica al menos cada 1 o 2 semanas durante los primeros meses después del parto. Su presión arterial todavía puede permanecer elevada durante 6 u 8 semanas. Si permanece alta más tiempo, puede que la causa no tenga relación alguna con la preeclampsia.

Fuente: cronica.com.mx

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Dra. Rosario Palacios Parada

Autor desde:  27 octubre, 2017

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