El drama del 'pantobillo': la reducción de pantorrillas está de moda

patorrillas

Un 20% de las consultas de los pacientes que acuden a un cirujano plástico están relacionadas con esta incomodidad estética.También existe el proceso inverso: hombres que quieren ponerse gemelos.

Ya lo contaron con su pincel los pintores del Romanticismo: las siluetas son siempre más estéticas y sensuales que los cuerpos tubulares. Las pantorrillas tubulares, concretamente, son un clásico de las incorrecciones físicas que siglos después siguen quitando el sueño a sus portadores.

Ahora, gracias a los avances de la cirugía estética, corregirlas se ha convertido en tendencia: hoy por hoy un 20% de las consultas de los pacientes que acuden a un cirujano plástico están relacionadas con esta incomodidad estética.

«Ya no me ponía faldas, y en la playa procuraba no estar de pie en la arena, mis gemelos eran diferentes a los de las chicas de mi edad, eran todo músculo, nada de grasa y demasiado voluminosos, no concordaban con mi cuerpo». Quien habla es una mujer de 32 años, de iniciales P.M.L, de 32 años, que se ha sumado a una de las últimas modas de la cirugía plástica: la reducción de pantorrillas.

En 30 días hará vida normal e incluso ejercicio, sin pánico a que el prójimo baje la mirada. «La mayoría de las pacientes son mujeres de entre 25 y 55 años, todas con una preocupación por la zona de las pantorrillas. Bien porque presentan un volumen correcto pero la definición de los músculos es demasiado marcada y agresiva, o porque el volumen total es demasiado grande y se prolonga hasta el tobillo sin una clara definición de las zonas».

Este último caso es lo que se conoce como pantobillo, es decir, una hipertrofia muscular de la parte inferior de las piernas que hace que las pantorillas casi se fundan en tamaño con los tobillos. Un cilindro corporal que va desde la rodilla hasta el pie, sin diferencia de tamaño entre una y otra, y que no se disimula del todo ni con un estilizado tacón y empeora si quieres atrezzar tu pierna con una tobillera. No sólo genera inseguridad dejar esa parte del cuerpo al descubierto. Hay quien desterra incluso el uso de pantalones pitillo.

«La intervención tiene una duración de dos a tres horas, pero la recuperación no es dolorosa, aunque requiere que el cuerpo se acostumbre a la nueva forma del músculo” aseguran los especialista.

El cirujano modela y hace que la silueta sea más uniforme, pero sin dejar de ser curva. Después, queda una sensación parecida a las agujetas, con impresión de tirantez que termina desapareciendo en una semana. El resultado persigue una silueta «sinuosa», es decir, mantener la forma sensual de una mujer y estilizar el tubo. QUITA Y PON También existe el proceso inverso, como en casi todos los procesos estéticos: o falta o sobra. Aquellas personas, en su mayoría hombres, que en vez de quitarse, quieren ponerse gemelos.

El aumento de pantorillas es una práctica habitual para personas que buscan modelar su pierna ante un gemelo casi inexistente. Hace años se realizaba mediante la utilización de prótesis, aunque ahora es común el uso de la grasa del propio paciente.

«Intentamos esta fórmula de trabajar con la grasa de la persona, pero no siempre es posible, pues suelen ser muy delgadas; por eso nos obliga a hacer dos o más sesiones de trasplante de grasa si con una no es suficiente», asegura el doctor sobre la técnica inversa a la de la reducción del pantobillo.

Una vez más, lo que se busca es dibujar la silueta sugerente de la pierna y devolver el autoestima al paciente. Y una vez más, la técnica es cada vez menos invasiva. Ya lo decían los pintores del Romanticismo: nunca llueve al gusto de todos. Ah no, no eran ellos.

Fuente: elmundo.es

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Dr. Javier Cossio Salvatierra

Autor desde:  15 febrero, 2018