Aumento de pómulos, ¿qué técnica es la más adecuada?

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El aumento de pómulos con un implante facial es una forma más permanente de mejorar y agregar volumen y soporte a las mejillas y los tejidos blandos superpuestos.

La región facial es un componente complejo que se compone de piel, músculos, grasa y huesos, unido con múltiples nervios que trabajan juntos para abrir y cerrar la boca y los ojos y que nos permiten sonreír. En este sentido, a medida que envejecemos, la gravedad y el paso del tiempo no es nuestro mejor aliado.

De esta forma, la laxitud de la piel y el tejido de soporte provocan la caída de las mejillas, sin embargo, hay que señalar que los pómulos, en realidad, ”no se caen”, sino que la piel, la grasa y las estructuras de soporte comienzan a descender.

Por todo ello, muchas personas recurren a la cirugía para realizarse un aumento de pómulos. Según la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, este aumento puede realizarse tanto quirúrgicamente como de forma no quirúrgica. El aumento facial no quirúrgico se puede realizar mediante el uso de grasa autóloga (grasa propia del paciente) o un relleno dérmico. El aumento de pómulos con un implante facial es una forma más permanente de mejorar y agregar volumen y soporte a las mejillas y los tejidos blandos superpuestos.

Después de la cirugía, suelen aparecer moratones, hinchazón y sensibilidad en las regiones de las mejillas

En cuanto al procedimiento quirúrgico, los implantes de mejilla están compuestos de varias formas diferentes de materiales sintéticos. Los tipos más comunes son implantes formados de silicona o polietileno poroso. Los implantes de silicona suelen ser de composición lisa y los de polietileno tienen una superficie texturizada.

Estos implantes se colocan bajo anestesia, ya sea anestesia general o local con sedación. Además, es preferible colocar los implantes a través de una incisión en la boca. Al hacer la incisión dentro de la boca, en la región donde los dientes superiores se encuentran con la mejilla interna, se crea un bolsillo entre el pómulo y los músculos faciales.

Con frecuencia se usa un medidor, que es un implante temporal, que se puede colocar en el bolsillo para determinar qué implante permanente usar. De esta manera, se puede colocar un tamaño diferente o un formador a la derecha e izquierda para tomar una decisión sobre qué implante es mejor acoplar.

Por otro lado, en cuanto al cuidado postoperatorio, se suelen recetar antibióticos orales para después de la operación. Los pacientes, a veces, se colocan una prenda facial de compresión para reducir la hinchazón y prevenir un hematoma postoperatorio.

Además, después de la cirugía, suelen aparecer moratones, hinchazón y sensibilidad en las regiones de las mejillas. Para ello, se debe colocar hielo en las mejillas intermitentemente durante las primeras 24 horas mientras se mantiene una dieta blanda y no se fuma. La cicatrización completa puede llevar de dos a tres meses.

Fuente. consalud.es

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Dr. Javier Cossio Salvatierra

Autor desde:  15 febrero, 2018